Fecha

miércoles, 30 de mayo de 2012

Gades


Mercado de Abastos

Ciudad milenaria, posiblemente la urbe más antigua de la península Ibérica, os hablo de Cádiz, la Taccetta di Argento que cantaba la comparsa La Sereníssima.
Plaza Las Flores
Ayuntamiento
Me agradó Cádiz, su extroversión, su gracia, -cuando esta aparece de forma espontánea- su historia, cuna de la famosa Pepa, primera carta magna de este gran país.
Iglesia de S. Agustín
Testigo privilegiada del tránsito de civilizaciones perdidas en los tiempos, por esta ciudad pasaron y en su puerto atracaron fenicios, griegos, romanos, árabes, y como no, hasta los mismísimos yanquis establecidos en la cercana Rota.
Catedral
Catedral

Calle Sagasta


Iglesia de S. Lorenzo
Aunque esta visita la hicimos en el mes de diciembre del pasado año, es ahora cuando decido escribir sobre ella e incluirla en este espacio y no por falta de méritos de tan popular ciudad, sino más bien por mérito de mi indolencia, el caso es que aprovechando que estábamos en Sanlúcar nos acercamos a Cádiz a visitarla, y sobre todo para que un carnavalero fervoroso como lo es mi hijo, le rindiera pleitesía a tan idolatrada ciudad.
Vista desde Torre Tavira
Calle La Palma

La visita comenzó por el Mercado de Abastos donde desayunamos unos churros, se pueden comprar en alguno de los kioscos cercanos y pedir un café con leche en cualquiera de las terrazas de los bares adyacentes mientras contemplamos el trajín cotidiano de sus gentes, después del desayuno y una vez recuperado el ánimo, nos ponemos en marcha.
La Caleta

Plaza del Mentidero

Junto al mercado se encuentra el edificio de Correos y Telégrafos en la Plaza de las Flores, no hace falta decir del porque del nombre de dicha plaza, desde aquí nos acercarnos a la plaza del Palillero -vemos al Love en su farmacia en plena faena- nos trasladamos al ayuntamiento y una vez fotografiado damos media vuelta y decidimos hacer el recorrido inverso al que pretendíamos hacer, así que nos dirigimos hacia la Plaza de la Catedral, la entrada en el templo es una cuestión monetaria así que la dejo para otra visita, decidimos visitar la Torre Tavira, el punto más alto de la ciudad desde donde se puede divisar la ciudad y parte de la bahía homónima por medio de un sistema de espejos ubicados en una cámara oscura, os recomiendo la subida a la torre, cuidado a los que sufrís de vértigo.
Castillo Santa Catalina

Plaza Las Flores

Salimos encantados de la experiencia en la Torre Tavira y de su cámara oscura, así que cogemos la calle Sagasta -esta cruza Cádiz desde el barrio de La Viña, hasta la Plaza de San Francisco- y trás pasar por la iglesia de San Lorenzo nos encaminamos al barrio de La Viña cruzándolo a través de la calle La Palma para ir a desembocar a su playa más famosa, La Caleta.
Alameda de Apodaca



Alameda de Apodaca
Aquí compartimos un rato con el recuerdo de Paco Alba, autor reconocido y referente en el Carnaval de Cádiz, que tiene un busto erigido a su memoria a la entrada del espigón que conecta con el Castillo de San Sebastián. Continuando con nuestra visita por La Caleta, recalamos en el Castillo de Santa Catalina, baluarte defensivo mandado a construir por Felipe II trás el asalto anglo-holandés a la ciudad en 1596.
Y nosotros decimos, ¡viva el Carnaval!


Plaza Mina

Por fin llegamos a uno de los puntos fuertes de nuestra visita a la ciudad, el Gran Teatro Falla, referente carnavalero por antonomasia, icono para todos los seguidores de esta fiesta, este edificio situado en la Plaza Fragela, se comenzó a construir en 1884 finalizándose las obras en 1905 e inaugurado en 1910 con una obra del maestro Barbieri, este teatro recibe el nombre del compositor gaditano Manuel de Falla, hijo predilecto de la ciudad.
Drago en Parque Genovés


Iglesia del Carmen

Trás la visita al Teatro Falla, hacemos una parada para almorzar y elegimos una terraza en la Plaza del Mentidero, me decanto por un menudo -algo consistente para recuperar energía- un ratito de relax mientras tomamos el café y a seguir con el itinerario previsto.
Plaza S. Antonio


Iglesia S. Antonio

Satisfecho el apetito, nos dirigimos al Parque Genovés, emplazado entre el Castillo de Santa Catalina y la Alameda de Apodaca. Este parque tiene su origen en el siglo XVIII aunque posteriormente sufrió varias reformas, siendo la más importante la acometida a finales del siglo XIX y llevada a cabo por el jardinero valenciano Gerónimo Genovés, del que adoptaría su nombre actual, entre su gran variedad de especies botánicas podemos encontrar dragos, baobab, ficus, magnolios, pinos canarios, cipréses comunes, etc y una gran variedad de arbustos y plantas ornamentales configuran su apariencia, buganvillas, mejoranas, romeros, áloes, y un largo etc.


Monumento Cortes de Cádiz
Iglesia de S. Agustín


A renglón seguido continuamos por la Alameda de Apodaca, su origen se remonta a principios del siglo XVII (1617), al igual que el parque Genovés, éste discurre paralelo al litoral, desde su balustrada y miradores puedes asomarte a la bahía gaditana alcanzado las vistas desde el fuerte de Candelaria hasta la cercana Rota, jalonado de inmensos ejemplares de ficus centenarios, es un lugar sin duda que llama al sosiego y a la reflexión, desde la Alameda podemos contemplar numerosas casas señoriales cercanas a la iglesia del Carmen, de estilo barroco y construida a principios del siglo XVIII, presenta su fachada de dos espadañas, y con marcado carácter colonial.
Monumento Marqués de Comillas


Plaza San Juan
El diseño de La Alameda es una sucesión de salones conectados por pasillos como si de un palacio se tratase, fuentes al gusto sevillano con azulejo del mismo estilo al igual que las farolas y bancos, en un rincón de este paseo podemos contemplar el monumento erigido al marqués de Comillas en 1922.
Va avanzando la tarde y decidimos echar un cafelito, así que nos dirigimos a la Plaza de San Antonio y tomamos asiento en una de sus terrazas, el solecito de media tarde en estas fechas se agradece, en la terraza nos sirve el café un dicharachero camarero, el gaditano del tópico, un poco de guasa no está de más, pero como dije al principio siempre que sea espontáneamente, eso sí, lo breve bueno........Observamos numerosas casas de estilo colonial y la Iglesia de San Antonio con dos torres simétricas, aquí también se nota la influencia americana aunque esté construida en estilo barroco de principios del XVII. Cambiamos el rumbo y nos dirigimos a la Plaza Mina una breve parada y desde aquí a la Plaza de España, aquí se encuentra el monumento a la Constitución de 1812, levantado en 1912, en la parte superior del monolito central hay cuatro personajes que sustentan el código constitucional, y el resto del monumento es una alegoría a la guerra y a la paz, en esta plaza también se encuentra el edificio de la Aduana, actual Diputación de Cádiz, últimas fotos de rigor, vamos intuyendo el final del recorrido y nos dirigimos al Campo del Sur donde tenemos estacionado el vehículo para dar por finalizado el periplo turístico, desde aquí divisamos la playa de la Victoria y el océano atlántico sereno y majestuoso, queda grabada en nuestra retina la impronta del paisaje urbano, esperamos reencontrarlo pronto.

sábado, 5 de mayo de 2012

Rio Borosa

Reza el dicho "El que pregunta pierde", y en esta ocasión dió en el clavo, me echó a perder el final de la aventura, bueno, eso y algún problemilla físico, pero luego os comento.
El sendero se encuentra jalonado de fuentes, desde el inicio
Tocaba el río Borosa, ésta ruta la hice en mayo de 1999 por primera vez con mis hijos, por entonces eran pequeños y hoy me he dado cuenta de la resistencia que tenían, pues en aquella ocasión rebasamos la central hidroeléctrica, más de 18 kms. ida y vuelta, el caso es que me quedé con las ganas de llegar a las lagunas y parece ser que tendré que esperar otra oportunidad, creo que echaré de nuevo mano del refranero "a la tercera será la vencida".
Charco  la Gracea, el Borosa recibe el aporte del arroyo de las Truchas
Empezamos la jornada con un madrugón, el día luce radiante, después de casi dos horas llegamos a las 9'30 horas a la piscifactoría, un café con galletas para coger algo de fuerza y antes de las diez nos ponemos en marcha, cogemos el carril -en buen estado- y después de pasar la primera fuente llegamos al charco de la Gracea, desembocadura del arroyo de las Truchas en el Borosa, estas corrientes fluviales se alimentan de manantiales por eso su caudal fluctúa muy poco, (sólo después del estiaje veraniego se resiente de forma notable) a continuación llegamos al puente de los Caracolillos y a la izquierda de este en el sentido ascendente podemos observar un pliegue anticlinal en el terreno. 

Puente de los Caracolillos
Seguimos avanzando y un par de kilómetros más adelante llegamos a la Cerrada de Elías indicada en un panel de madera, cogemos el sendero que parte a la derecha del carril por el que transitamos y nos introducimos en ella.
Cerrada de Elías
La Cerrada es un tramo de un kilómetro y medio aprox. donde el río se encajona entre paredes, en algún momento verticales, hay un tramo del sendero que discurre por una pasarela volada sobre el cauce del río, cuando salimos de la Cerrada volvemos a retomar el carril y ya no lo abandonaremos hasta la central.

Cerrada del Puente de Piedra
Hasta aquí hemos ido intercambiando de margen por el río de izquierda a derecha y viceversa unas seis ó siete veces, merced a los puentes y pasarelas habilitadas al efecto.
Numerosos puentes y pasarelas nos permite cambian de margen       


El Borosa, Cerrada del Puente de Piedra
Continuamos la marcha, el terreno comienza a elevarse un poco, son solo un par de repechos para llegar a  la Cerrada del Puente de Piedra, el carril gana altura con respecto al río y vemos éste unos 40 ó 50 metros por debajo de nuestro nivel, las aguas rugen vigorosamente atravesando el lecho pétreo, se avistan ejemplares de lo que es un bosque de galería, chopos y fresnos mayormente, divisamos algún ejemplar de álamo blanco en el fondo (no es probable que un abedul se de en estas latitudes, ó sí?), un kilómetro más adelante llegamos a Huelga Nidillo, es un pequeño prado donde el camino se suaviza e invita a relajarse en la verde hierba, aprovecho para echar un vistazo al mapa cartográfico, ya divisamos desde aquí  la canalización de metal que baja hasta la central, después de andar unos cientos de metros volvemos a cruzar el río a la margen izquierda, llegando a la central hidroeléctrica.
Prado a la altura de Huelga Nidillo
Esta central aprovecha las aguas del río Borosa que le entran a través de una canalización que desciende vertiginosamente desde el Picón de Haza, moviendo sus turbinas que producirán energía eléctrica, devolviendo el agua a su lugar de origen, una vez cumplido su cometido.
Salida de agua de la central, ya ha hecho su trabajo
En este punto encontramos varias señales, una nos indica "Fin de sendero", y otras dos nos indican 3 kms. al embalse de los Órganos y 4 kms. a la laguna de Valdeazores, comentar que aquí termina el carril y pasa a convertirse en un sendero, el terreno comienza a ganar altura de forma abrupta e inexorable hasta el inicio del primer túnel, durante este tramo divisaremos numerosos 
Último desnivel para llegar al primer túnel, abajo el salto de los Órganos
saltos de agua que finalizarán con el salto de los Órganos -el más grande entre ellos-,  aquí nos topamos con una pared vertical que tendremos que salvar a través del túnel, al que llegaremos tras subir el último repecho  con algo de esfuerzo debido a su desnivel y por la piedra caliza suelta.
Salto de agua
Por fin llegamos al túnel, practicado por el hombre en una pared vertical para conducir el agua del embalse hasta la central, tiene unos 200 metros aprox. de longitud (es necesario el uso de una linterna, aunque tiene practicadas varias ventanas para iluminarlo), desde aquí el sendero se suaviza en una pendiente casi  imperceptible. 
Entrada del primer túnel
Una vez que salimos del primer túnel recorremos unos 600 metros aproximadamente hasta el túnel pequeño que tiene unos 70 u 80 metros de longitud,  este carece de iluminación natural, entramos y después de llevar 20 metros dimos la vuelta, el piso era completamente un charco y si querías evitarlo tenias que hacer equilibrios sobre la acequia que se encuentra sobre el nivel del piso, esto y algún problemilla físico nos hace abandonar, más que nada pensando en que nos queda una hora de camino tal como nos dijo un "explorador" en el interior del primer túnel, nos comemos el bocata y vuelta para abajo.
Pared por donde discurre el primer túnel (observar las ventanas en la pared)
Y ahora llega la explicación del  porqué decía que "el que pregunta pierde" al inicio de la entrada.
Resulta que en el túnel grande nos cruzamos con varias personas, le pregunto a uno de ellos -al "explorador", muy bien equipado por cierto- por las lagunas, después de darnos explicaciones de como transitar ambos túneles, nos comenta que para la primera nos queda hora u hora y media y para la segunda unas dos horas, todo ello echando mano de un pepino de GPS, supongo que no llevaría reloj porque, que percepción horaria tan nefasta.
Picón del Haza a la derecha

Yo suelo planificar las rutas documentándome, consultando mapas y revisándolas a través de Google Maps y sobre todo del visor del Instituto Geográfico Nacional , (llevaba un mapa de la zona, de editorial Alpina a escala 1:40.000), no soy un experto, pero tengo buen sentido de la orientación, entiendo  de cartografía, lectura de mapas, curvas de nivel etc., hasta ahora no me he perdido en ninguna de mis rutas,  el caso es que confié en este "explorador" y esa fue mi perdición, aún intuyendo que estaba muy cerca pues yo había calculado unos 2 kms. recorridos desde la central, y como luego pude comprobar en casa.  
Desde que salimos del primer túnel hasta el segundo tardamos unos 5 minutos, entre cruzar el segundo y los 150 metros que quedaban hasta la primera laguna otros cinco minutos, total hubiéramos tardado 10 ó 15 minutos, de ahí hasta hora u hora y media......, la verdad es que fallé por fiarme,  esto me sirve de lección.
Total 23 kms. y sin ver las lagunas, otra vez será.


Croquis




video