Arenas de San Pedro (Ávila), es la capital de la comarca homónima. Se encuentra localizado en la cara sur de la Sierra de Gredos dentro del Parque Regional de Sierra de Gredos.
El castillo del Condestable Dávalos es una fortaleza de estilo gótico construida entre 1393 y 1423 por el condestable Ruiz López Dávalos. Declarado monumento histórico-artístico en 1931.
En Plaza Regalada se encuentra el edificio que alberga el ayuntamiento de la localidad.
Junto a la Plaza Regalada se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. De estilo gótico, fue construida a finales del siglo XIV. Destaca su torre campanario cuadrangular de estilo renacentista.
El puente medieval Aquelcabos se utilizaba para cobrar el derecho de pontazgo en época medieval y permitía el acceso a la localidad cruzando el río del Arenal.
Deambulando por las callejuelas del casco viejo llegamos a la Plaza del Canchal.
Muestras de la arquitectura típica de la zona que encontramos en las fachadas en Plaza del Canchal.
Terminamos donde empezamos, en Plaza del Condestable Dávalos, donde se encuentra la que fue la antigua cárcel.
Fuera de casco urbano se encuentra el área recreativa de las Piscinas Naturales del río del Arenal. Precioso lugar para pasar un día de campo y darse un baño cuando el calor aprieta.
Para terminar unas imágenes aereas del Embalse del Río Cuevas con la espectacular Sierra de Gredos al fondo.
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| Pozas de Valdehascas |
Una corta pero intereseante ruta es la que os propongo para que me acompañéis hoy.En el término municipal de Navarredonda de Gredos (Ávila), se encuentra el paraje denominado Pozas de Valdehascas, dentro del Parque Regional de Gredos.
La ruta la comencé en el área recreativa de Tambosríos. Vamos a ascender el arroyo -o debería decir río- de Valdehascas. El primer tramo de la ruta discurre por carretera asfaltada que conduce al Campamento de Valdehascas, donde acaba el pinar.
Pasado el campamento acaba el asfalto y transitamos por el sendero balizado. Un pino piñonero se abre paso por la grieta de una losa de granito. Los primeros toboganes de granito aparecen ante mi curiosa mirada, toboganes por donde se desliza el caudaloso arroyo con su alegre melodía.
Las pozas son un oasis -en verano lo deben de ser- donde detenerse a escuchar el rumor del agua cristalina que procede del deshielo.
Los extensos neveros ubicados en torno a los 2.000 metros van aportando de forma gradual el caudal a esta corriente fluvial. Nos encontramos a una altitud de casi 1.550 metros, y aunque el sendero continuaba, yo opté por dar la vuelta, desconociendo que podía depararme el mismo.
Vuelvo sobre mis pasos disfrutando de la quietud y la belleza del paisaje. Algo mas de cuatro kilómetros y unos 120 metros de desnivel que dieron mucho de si.
C R O Q U I S

P E R F I L
