Fecha

viernes, 9 de septiembre de 2022

Comillas

Antigua Universidad Pontificia
Comillas es una preciosa localidad costera perteneciente a la Comunidad Autónoma de Cantabria. Su término municipal ocupa algo mas de 23 kilómetros cuadros y tiene una población cercana a los 2.100 habitantes.
Pueblo marinero, su principal fuente de ingresos ha sido la pesca hasta el siglo XIX, siendo un puerto ballenero hasta finales del siglo XVIII.
El Parque Güell y Martos cuyas fotos podemos contemplar, es un buen lugar desde donde contemplar esta villa de Comillas. Junto a este parque se encuentra la mansión del Duque de Almodóvar del Río.
Visitamos  el Cementerio de Comillas donde contemplamos la estatua del "Ángel Exterminador". A continuación nos dirigimos a lo que antes fue la Universidad Pontificia, siendo hoy un centro privado aunque se puede visitar la parte restaurada.
Desde el altozano donde se encuentra la Universidad Pontificia tenemos una vista parcial de Comillas y del espectacular Palacio de Sobrellano que por su belleza y singularidad publicaré en entrada aparte junto a la capilla panteón.
Pero si de singularidades hablamos, la principal de todas es el Capricho de Gaudí (s. XIX), diseñado por el famoso arquitecto catalán y que es posiblemente el monumento mas visitado de la villa. ¡OJO! Lo ideal es reservar previamente la entrada vía "online" para escoger el horario de visita.
La iglesia parroquial de San Cristóbal -de estilo barroco montañés- comenzó a erigirse en 1640. Dispone de dos puertas, una en la Plaza del Corro y otra en la Plaza de la Constitución .
Terminamos en la Plaza del Ayuntamiento, pues ya se sabe que en el norte el tiempo es cambiante y nos sorprendió un chaparrón sin sombrilla y dimos por terminada la visita.
Comillas es hoy una ciudad turística, y fue a mediados del siglo XIX cuando se puso de moda turísticamente gracias a las élites españolas de ese siglo, a las que se unió la Casa Real y nobleza a principios del siglo XX.
Visitar Comillas es un placer... como todas las villas costeras y de interior del norte de España.

domingo, 4 de septiembre de 2022

Por el río Cares (entre Poncebos y Cabrales)

Garganta del Cares en Poncebos
La ruta del río Cares es, sin temor a equivocarme, la número uno en el ranking de las rutas en Asturias, es por eso que llevaba esta ruta en mi mochila para hacerla, aún sabiendo que estaría masificada, pero el destino algunas veces nos juega malas pasadas .
Nos dirigimos a Arenas de Cabrales, y desde aquí, a Poncebos. Al llegar al inicio de la ruta en si, personal del parque nos indica que no hay estacionamiento. Vuelta atrás y dejamos el vehículo dos kilómetros antes del inicio.
Comenzamos transitando por la carretera y llegamos al inicio de la ruta en sí. El paisaje es brutal, agreste, escarpado, una maravilla. Llegamos a la confluencia del barranco desde donde parte la ruta hacia el mítico Naranjo de Bulnes, que asoma al fondo, altivo y dominante.
Un kilómetro después uno de mis acompañantes no se encuentra bien y decido dar la vuelta y acompañarle en su retirada. Una frustración indescriptible me invade.
Decido dar una vuelta por el Puente de La Jaya, -inicio de la ruta al Naranjo- un rincón espectacular del río Cares.
Toca hacer de la desdicha virtud y aprovechar todos los rincones atractivos  que nos ofrece este paraje tan espectacular y explorar un poquito.
Nos encaminamos de nuevo al coche para bajar a Cabrales a dar un paseo por una zona menos exigente  esperando que el malestar de mi compañera se vaya disipando. Un paseíto por Cabrales antes de tomarnos una cerveza.
Poncebos
Comemos en Cabrales, y después de la comida decidimos dar un paseo en coche por  el valle descendiendo el Cares.
Y la apuesta no nos defraudó. Llegamos hasta Mildón, donde se encuentra el cruce con la localidad de Oceño.
El río desciende encajonado entre paredes rocosas de vértigo. Aguas cristalinas que me invitan a recrearme con la cámara de fotos, aunque no le hagan justicia.
Parajes de ensueño que nos conducen a otras latitudes, quizás a otros países mas al norte. La espinita del Cares sigue prendida en mi mente, no sé si tendré la oportunidad de sacármela... ya veremos.